Diferencia entre registro vocal y extensión.  

Todos nosotros tenemos una conformación física que abarca la estatura, peso, tamaño de los huesos (fundamentalmente de la cara), etc.; estos factores determinan una "tesitura vocal", o un rango de notas musicales en el cual la voz se puede mover sin ningún esfuerzo especial (una vez completados los estudios con una buena técnica). Esa tesitura no puede alterarse por ninguna razón, y es el único rango de notas que una persona puede cantar con libertad sin provocar problemas en las cuerdas. Por otro lado, la voz humana tiene la posibilidad de generar sonidos muy graves o muy agudos, fuera de esa tesitura natural. Esos sonidos pueden ser utilizados esporádicamente, y hasta pueden ser entrenados para mejorar su color o timbre (caso de los sobreagudos en los varones o notas muy graves en las mujeres), pero nunca pueden reemplazar a las notas propias de un cantante en el trabajo habitual. 

El objetivo de una buena técnica vocal, justamente, es hacer sonar todas las notas que da un cantante en el lugar donde se realiza el menor esfuerzo. Se debe tener en cuenta que las cuerdas vocales no son más que dos pequeños cartílagos que vibran con la presión de aire, y son tan sensibles que pueden generar toda la gama de sonidos de la voz humana. Esa sensibilidad las vuelve extremadamente delicadas, y un esfuerzo excesivo puede dañarlas, a veces en forma irreversible (pregunta en las buenas casas musicales si tienen repuestos para tus cuerdas vocales). Justamente, el trabajo vocal, mientras va colocando cada nota en el lugar correcto, es ir definiendo un registro donde la sensación de cantar se va volviendo cada vez más placentera, más cómoda. Los gestos exagerados, las tensiones en la cara o en el cuello (las clásicas gargantas hinchadas y caras enrojecidas de los cantantes de rock) revelan un trabajo vocal erróneo o que el cantante está superando sus límites naturales: si el abuso es continuado, la carrera de ese cantante no será muy extensa. 

No solamente hablamos de los profesionales, pues no siempre  la forma de abusar de las cuerdas vocales es cantando mal. El hablar muy grave en las mujeres (la voz sensual), o a muy alto volumen (ej. profesores de educación física o deportistas), o con el cuello muy tenso (personas extremadamente nerviosas) genera problemas muchas veces insolubles que se extienden hasta la voz hablada (y que pueden dar origen a enfermedades realmente serias). En la técnica se concentran las tensiones en la zona diafragmática, y eso permite aflojar completamente los músculos del pecho para arriba; esta forma de emitir no sólo es la que permite un sonido más potente y más lindo, sino que es la más saludable. De paso, esto nos da una buena forma de evaluar si una técnica que no conocemos es realmente buena o no. 

Suele pasar en aquellos cantantes que sus voces suenan bien sin haber estudiado y les pareciera que pueden enfrentarse a un trabajo profesional  o que requiera de mayor compromiso dentro de la música, no es muy alentador saber que sin una buena técnica vocal, la que se logra con un constante ejercicio, no llegarían muy lejos. 

Tener en cuenta que: 

El cansancio: si no se puede dormir lo suficiente es mejor no cantar, ya que un esfuerzo realizado bajo cansancio potencia sus efectos negativos.

El humo: daña muy considerablemente, nuestro órgano motor que produce la voz, los pulmones.  

La cafeína: esta demás decir que no es bueno para nuestra salud en general, pero produce daño directamente a las cuerdas vocales. Los gritos: una fuerza desmedida produciría daños irreparables a las cuerdas vocales.

Es importante también, tener en cuenta que se debe mantener una buena actividad corporal y una buena dieta: como el resto del organismo, las cuerdas vocales se benefician de un buen tono muscular. 

Por último, cuidar la estabilidad emocional, o por lo menos separar las crisis fuertes del canto, para no perder en una nota mal colocada el trabajo a veces de mucho tiempo; tengamos  en cuenta que el sistema nervioso daña donde más duele, y a medida que trabajamos nuestra forma de cantar el mecanismo de emisión de la voz se va volviendo más y más sensible y, por lo tanto, más delicado. Otra característica importante para tener en cuenta es que la voz no duele, ni levanta fiebre ni presenta síntoma físico alguno que permita prevenir un problema serio; las pérdidas de la voz o las disfonías se presentan de manera repentina sin avisar. Y, lamentablemente, recién cuando perdemos la voz empezamos a valorarla.