La vida es flor: "SOLEDAD"

 

Que dolorosa es la soledad, es quizás la mas difícil situación a la que se enfrenta el ser humano ya que es un ser que siempre vive en comunidad,

 

Pero la más dolorosa soledad se da cuando estas a un lado de los que esperas que te ayuden en un momento crítico de tu vida y por el contrario te dejan completamente solo.


Pensaba en esto al escuchar una reflexión de preparación para la próxima santa cena, sobre aquel momento en que Cristo fue al jardín del Getsemaní a orar y le pidió a sus apóstoles que oraran con él, pero al regresar, con todo el dolor a cuestas de no haber recibido aun la respuesta de DIOS, vio con tristeza que aquellos hombres que esperaba que lo acompañaran en su dolor y comprendieran el sufrimiento con el que se estaba presentando ante el creador, lo habían dejado solo, en descargo de ellos el evangelista nos narra que sus ojos estaban cargados de sueño por lo que el cansancio los venció y cuando el señor regreso a donde los había dejado los encontró durmiendo.

 

Esa soledad…  esa soledad es la que experimentó Cristo Jesús, al grado tal que cuando regresó a orar dicen las escrituras que era tanta su angustia que su sudor era como gruesas gotas de sangre, y no encontraba respuesta.  

 

La  expresión del Apóstol de Jesucristo en una de sus presentaciones recientes fue en este tenor, ya que en esa invitación dijo como un clamor que no lo  dejáramos solo en la oración, y la reflexión es la misma, muchas veces el cansancio del camino llena de sueño nuestro ojos y por ende aún estando a un tiro de piedra no podemos continuar en la oración, pero debemos redoblar el esfuerzo, ya que el SIERVO DEL SEÑOR jamás ha dado ocasión para que el cansancio lo doblegue, esa es nuestra enseñanza y ese es nuestro ejemplo, dice un canto “toma tiempo para orar”.  

 

Tomemos el tiempo necesario para acompañar al hombre de Dios en su oración a Dios que siempre es a favor nuestro y no lo dejemos solo, la soledad que se experimenta ante la indolencia de quienes se espera respaldo es la más dura situación a la  que el hombre puede enfrentar.


          “Velad y orad para que no entréis en tentación.”