Mide tus días, no por los frutos que recoges, sino por las semillas que siembras.
Cada día por las noches, me detengo al pie de la cama y tomo un momento para meditar en que voy a hablar con DIOS en mi oración,
Ésta es una enseñanza para agradecer por el día, así como pedir de su bendición durante la noche, para que al día siguiente pueda abrir los ojos y darle la
gloria al señor una vez más; pero muchas veces en ese momento me quedo pensativo y me pregunto: ¿con qué me voy a presentar al Señor?¿ qué frutos tengo para DIOS de este día? y es doloroso darme
cuenta que como muchos otros días llego al final de la jornada sin nada en las manos para Aquel que me da vida.
Antes por el contrario, al colocar los actos del día sobre la balanza, veo que lejos de terminar con frutos, ha sido la Misericordia de DIOS la que me permite llegar a la intimidad de mi alcoba, con lo que me doy cuenta que aumenta mi deuda con el Creador
En medio de esa tristeza que se experimenta en el corazón por no poder darle frutos a DIOS, recuerdo una expresión de la sabiduría popular que dice:
“MIDE TUS DÍAS NO POR LOS FRUTOS QUE RECOGES, SINO POR LAS SEMILLAS QUE SIEMBRAS”
Esto cambia totalmente la perspectiva, no es lo mismo presentarse con las manos vacías, a sentir la satisfacción de haber dejado una semilla en algún pensamiento de
alguna persona, en alguna plática del día, en alguna obra hecha con la intención de que alguien más conozca de DIOS, porque no se ha podido recoger fruto, ya que solo El Creador sabe cuando esta
listo para ser cortado.
Como dijera el rey David en uno de sus salmos: ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo. (Salmo 139.1718)
Al momento de inclinarse cada día delante del dueño de la vida, antes de dormir, y medir la labor de la jornada sin duda alguna el remordimiento y el dolor que implica el hecho de no poder presentarse con frutos dignos de la gloria de DIOS, es mucho, pero es bueno poder medir tus días no por los frutos que recoges, sino por las semillas que siembras”
A partir de hoy dedícate a sembrar semillas, ya será DIOS quien dé el crecimiento.

