¡El rostro en el espejo no es el mío!
Detrás de ese cristal se asoma un rostro desangelado de tétrica mirada y profundo dolor, pero no es mi rostro, yo estoy feliz y sonrió a la vida.
Al otro lado observo unos ojos plagados de llanto y llenos de quebranto, pero no son los míos, yo miro a la vida de frente y llena de ilusión.
Dentro de esa imagen se refleja el hastió de la vida y el sufrimiento, pero no es la mía, yo vivo a cada día con pasión y empeño.
Frente a mi contemplo las ojeras de los desvelos y la enfermedad, pero no son mías, yo cuido mis sueños y cuido mi salud.
En medio de ese marco esta un semblante marcado por la frustración, pero no es la mía, yo apelo a todo mi vigor para alcanzar mis objetivos.
Atrás del reflejo veo el dolor de la perdida, pero no son las mías, yo siempre me esfuerzo por salir airoso en cualquier empresa.
Pero observo y ese rostro marca la alegría de haber vivido con intensidad.
Pero observo bien al fondo de eso ojos obscurecidos esta la prístina luz del triunfo.
Pero observo en esa imagen lacerada por el esfuerzo de los logros.
Pero observo detrás del quebradizo vigor los majestosos sueños alcanzados.
Pero observo al final de esas derrotas la gloria de lo sembrado.
Pero observo por encima de lo perdido la satisfacción de lo obtenido.
Por eso no identificaba ese rostro en el espejo, porque mas allá de lo que aparece a primera vista, yo siempre veo al fondo donde esta el tesoro de lo almacenado tras cada acción, pero el cansancio del hoy me hizo olvidar por un momento la gloria del mañana.
