La vida es flor

Cuando un hijo pierde a su padre se le llama "huérfano"; pero no existe una palabra que describa a un padre que ha perdido a su amado hijo

 

A los 15 años de edad la vida se abre como flor en primavera, cada pétalo se nos muestra con una gran gama de esperanzas y expectativas, cada una de ellas es no solo hermosa sino incluso tentadora y apetecible. Sus opciones nos llevan a realizar un exhaustivo análisis de las probabilidades así como de las ventajas y desventajas de cada una de ellas.

 

Claro está que este análisis no es sencillo cuando se sufre déficit de atención por hiperactividad acompañado de síndrome oposicionista-desafiante; para este tipo de niños las matemáticas y actividades manuales, así como deportivas, son las mas fáciles de llevar a cabo. No así el español y los estudios que requieran demasiado tiempo de concentración.

 

 Por esto cuando un hijo llega los 15 años de edad y la liga de futbol del barrio le empieza a pagar, sin duda por la capacidad, y tiene la oportunidad de ingresar a una universidad de un equipo de primera división el camino se allana y lo único que tiene que hacer es continuar hacia arriba para cumplir tus promesas: "Mami te prometo que te voy a comprar una casa y para el 10 de mayo te voy a regalar un vestido bien bonito". Este es el panorama que como padres idealizamos tratando que nuestros hijos sobresalgan.

 

Lamentablemente esto se trunca cuando, precisamente en un campo de fútbol, a causa de una bronco-aspiración, ese niño deja de existir a la mitad de un partido. Este es el panorama de mi situación. Mi hijo Adonaí tenía todas la posibilidades de ser un gran jugador de primera división, pero reza el dicho:"Uno pone y DIOS dispone" cuando lo tuve que ir a recoger al césped a un lado de la portería que tantas veces defendió tan ágilmente, no podía creer lo que estaba viviendo, parecía un horrible sueño, o mejor dicho una pesadilla.

 

Una amiga me hizo comprender la dimensión de mi dolor cuando me dijo:"Cuando alguien pierde un padre se le llama huerfano, pero no existe palabra que describa a quien pierde un hijo" y es verdad. Pero existe un enorme orgullo viendo las muestras de afecto y amor que la gente manifiesta hacia el niño y la familia, un desfile interminable de amigos y familiares e incluso, extraños que te dan testimonio de como era un niño que vivo tan apasionadamente, se acercan para ayudarte y sacar la situación, pero aun mas allá existe la alegría muy intima del corazón que grita como un canto de amor: "Esta es la voluntad de DIOS", aquel creador universal que nos presta a nuestros hijos para que llenen de momentos invaluables nuestro corazón.

 

 ¿Quién no recueda la alegría tan grande de verlo nacer, sobre todo si nació en casa? Sus primeros pasos, la sonrisa tan llena de ternura cuando llegabas del trabajo, el dulce sonido de su voz:"PAPÁ" y el infinitamente bello baúl de nuestros recuerdos, donde sin lugar a dudas tendrá un lugar de privilegiado a cada día, precisamente por esos bellisimos momentos son por los que elevo mi corazón a Dios y le doy gracias, porque sin dudarlo esos hermosos momentos seguirán cada día de nuestras vidas, misma que continúa inmutable, pero con todo no solo hermosa sino tentadora y apetecible, llena de esperanzas y expectativas como flor en primavera.

Write a comment

0 Comments

  • loading